Viajes

Berlín

Berlín

Qué puedo decir de una ciudad cuya visita me ha marcado profundamente.

Llevaba mucho tiempo con este viaje pendiente de hacer y la sensación que tuve es que sólo disfruté una mínima parte de la ciudad.

La mejor sensación que puedes tener después de un viaje es saber que necesitas volver. Y no precisamente una vez más. Creo que necesitaré volver varias veces más para poder quedarme tranquilo.

Lo que es seguro, es que ahora ya no está en mi listado de viajes pendientes, sino de ciudades que me han marcado y me han vuelto loco (no más de cinco todavía).

A nivel práctico, creo que es una de las mejores ciudades para visitar en bicicleta. En primer lugar por su extensión y, en segundo lugar y más importante, porque es absolutamente llana. Creo que, en el centro de la ciuidad, no recuerdo ni una cuesta para subir algún puente. Alguna habrá. Todo es cuestión de buscarla.

Por algo será, que el record mundial de maratón siempre se intenta batir en Berlín.

La bicicleta es un medio para recorrer la ciudad, combinándolo con la vasta red de trenes y el metro. Si tienes la oportunidad, aprovecha para alquilar una bicicleta.

Son tantos los puntos de la ciudad que no te puedes perder, que es fácil perderte y no verlos todos. Yo empecé en la mismísima Alexander Platz, antigua zona del Este, a los pies de la torre de comunicaciones que puedes divisar desde casi toda la ciudad.

Para alguién con terror a las alturas, es paradógico que siempre busque el punto más alto de cada ciuidad y, si tengo la oportunidad, subo hasta él.

Todo en Berlín es una amalgama de contrastes. Imagina esta torre en plena guerra fría. Aparentemente, punta de la tecnología alemana oriental, pero si luego recorres las zonas residenciales no muy lejos de allí, podrás ver los contrastes reales de las viviendas y el estado de conservación que tenían.

Más de 30 años después de la caída del muro, los edificios mantienen la misma estructura externa, en zonas que ahora son bohemias, con galerias de arte y zonas culturales.

En estas zonas residenciales también se pueden encontrar pequeños parques o campos de deporte, más difícil de ver en la antigua zona occidental y es porque en el Este no se reconstruyeron todos los edificios destruidos durante la guerra, sino que quedaron como solares en medio de la ciudad.

Como ya he indicado, es una ciudad llena de contrastes. Con historia en cada esquina. Ya sea de antes de la guerra o de la guerra fría, con el muro como principal símbolo.

No quedan muchos restos en pie de la Alemania nazi, aunque quedan algunas ruinas que quedaron junto a uno de los tramos el muro.

Uno de los monumentos que siempre me había llamado la atención era la Puerta de Brandemburgo, uno de los límites del muro. Parecía una puerta simbólica del mismo.

Es curioso que, ahora, junto a este monumento y dentro de lo que era la zona oriental de la ciudad, puedes encontrar la embajada americana y otras occidentales. Justo en la mejor zona. La más simbólica y visitada por los turistas.

Si puedes (y no te pierdes como me pasó a mi), puedes seguir la marca del muro por lo que era el perímetro del mismo. Sólo quedan un pequeño tramo en pie del muro, a modo de memoria y recordatorio de lo que fue, pero andando por la parte antigua de la ciudad puedes llegar a encontrar otro tramo abandonado y olvidado, junto a una zona de viviendas.

Si algo llama la atención en Berlín son los recuerdos que aún se mantienen de la época de la Alemania nazi. En el centro de la ciudad, junto a la Puerta de Brandemburgo, puedes ver un pequeño memorial con el nombre de algunas víctimas.

Pero si tomas un tren en la estación central, a tan sólo unos 20 o 30 minutos llegas a Sachsenhausen y a uno de los terroríficos campos de concentración que se construyó en esta ciudad a finales de los años 30.

Es absolutamente aterrador pensar todo lo que ocurrió allí. Ver la zona en la que se alojaban los militares, en contraste con las condiciones inhumanas en las que se encontraban todos los presos. Es una visita que, en mi opinión, no debe faltar en la guía de cualquier persona que vaya a Berlín.

Recomiendo, además de la visita, alquilar un audio-guía, que por sólo 2 o 3 euros te informará de cada uno de los puntos que puedes visitar (y no son pocos). Puedes llegar a estar una mañana o más para verlo e intentar comprender el horror que sufrieron todos los que pasaron por allí. Barracones, cárcel dentro del mismo recinto, hornos crematorios…

Algo sobrecogedor. Imposible no emocionarse.

Y lo peor, es que los soviéticos aprovecharon las instalaciones para recluir a los presos alemanes durante la ocupación de la cuidad. Muchos de ellos murieron por malnutrición.

Visita imprescindible para no olvidar de lo qué es capaz de hacer la raza humana.

Del final de la guerra y la ocupación soviética, quedan algunos recuerdos, no demasiado a la vista de los turistas al estar en una larguísima avenida rodeada de frondosos parques a ambos lados.

Una vez más, es difícil andar por cualquier zona de la ciudad y no encontrar un pequeño vestigio de historia (hasta un tanque soviético de la batalla de Berlín).

Berlín es una ciudad viva. Vayas donde vayas siempre habrá algo que visitar, y lleno de gente (incluso turistas). Y, donde hay turistas, hay “acción”.

Sólo queda uno de los antiguos pasos fronterizos entre la zona Este y Oeste. El famosísimo Checkpoint Charlie, en el que puedes ver la “recreación” de la zona americana. Muy vistoso, pero rodeado de museos y “exposiciones” en las que puedes ver cómo era la zona en la época en la que el muro dividía la ciudad. Bueno, más que dividir, se aisló la zona occidental, como si fuera una isla en medio de un enorme mar.

Por último, de momento, otra de las visitas sobrecogedoras, es el memorial por el holocausto que se ha construido junto a la puerta de Brandemburgo.

Es como un laberinto irregular de hormigón, pero tiene un carácter tan solemne, que impresiona pasar entre los bloques y pensar en todas aquellas personas que fueron exterminadas por ser etiquetadas como diferentes (judíos, gitanos, homosexuales, enfermos, etc…)

Sin duda, volveré. Necesito volver. Necesito redescubrir todo lo que encontré y descubrir nuevas zonas y rincones en la ciudad.

No soy objetivo. Lo sé, pero Berlín se ha convertido en una de mis ciudades favoritas, no sólo a nivel estético, pero como “obsesionado” por las dos Guerras Mundiales y la Guerra fría, ¿qué mejor otro lugar para visitar?

Si vas a ir, puedes ver muchos documentales sobre la Alemania nazi, el muro de Berlín y la guerra fría, que te podrán orientar sobre el significado simbólico en el que, en mi más modesta opinión, se ha convertido Berlín.

Puedes ver más fotos aquí o aquí

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